Cómo No Probar Mediums
UNA CRITICA A LOS EXPERIMENTOS DE VIDA DESPUES DE LA MUERTE

Ray Hyman
PROFESOR EMERITO DE LA UNIVERSIDAD DE OREGON, EUA.

El Profesor Gary Schwartz hace afirmaciones revolucionarias acerca de que ha dado suficiente evidencia científica de la sobrevivencia de la conciencia y —aún más extraordinario— de que los mediums pueden realmente comunicarse con los muertos. Está profundamente equivocado. La investigación que presenta está llena de errores en todos los sentidos. Probablemente no existe otro programa de investigación psíquica que se desvíe tanto de las normas aceptadas de la metodología científica como éste.
Esta crítica se hace en referencia a su libro The Afterlife Experiments: Breakthrough Scientific Evidence of Life After Death. Pocket Books. New York,2002.

Gary Schwartz es profesor de psicología, medicina, neurología, psiquiatría y cirugía en la Universidad de Arizona. Después de recibir su doctorado en psicología de la personalidad en la Universidad Harvard, dio clases en Harvard y luego en Yale durante veintiocho años como profesor de psicología y psiquiatría. Ha publicado más de 400 trabajos científicos. Llegó a la Universidad de Arizona en 1988 para realizar investigaciones, entre otras cosas, de la relación entre el amor y la salud. En 1993 conoció a Linda Russek y se casó con ella poco después. Linda aún estaba dolida por la reciente muerte de su padre y le pruguntó a Swartz, “¿Crees que sea posible que mi padre siga vivo?”
Esa pregunta propició un programa de investigación para responderla y además para ampliarla a la sobrevivencia de la conciencia. Al principio el programa fue conducido en secreto y después se hizo público en 1997. Desde 1997, Schwartz ha reportado varios estudios en donde él y sus colegas han observado a algunos talentosos mediums como John Edward y George Anderson quienes experimentaban en su laboratorio. Esto atrajo mucha atención gracias a las credenciales de Schwartz y a su posición de aceptar que esos sujetos se comunicaban realmente con los muertos.
Para Schwartz esta conclusión se basa en parte en el famoso principio conocido como la Navaja de Occam. Schwartz parafrasea el principio de Occam como “Si todas las cosas se mantienen iguales, la hipótesis más simple es normalmente la correcta”(2). Como Schwartz lo ve, “Los mejores experimentos (apoyando la realidad de comunicarse con los muertos) pueden ser explicados, sólo si uno hace una serie de suposiciones...” Estas suposiciones incluyen: 1] que los mediums utilizan detectives para obtener algo de información; 2] que los sujetos recuerdan equivocadamente hechos específicos como los nombres de sus parientes; 3] que los mediums son muy buenos adivinando; 4] que los mediums pueden interpretar simples datos como el cambio en la respiración para inferir detalles específicos sobre el sujetos y sus parientes; y 5] que los mediums utilizan super telepatía para obtener hechos sobre los amigos y familiares muertos del sujeto. Según Schwartz, esas suposiciones crean una complejidad innecesaria. “Sin embargo, si aplicáramos la Navaja de Occam a el total de la información recolectada en los últimos siglos, incluyendo la información que usted ha leído en este libro, existe una hipótesis clara que es elegante en su simplicidad. Esta es la simple hipótesis de que la conciencia continúa después de la muerte. Esta hipótesis cuenta para toda información al respecto” (p.254).
El nuevo libro de Schwartz The Afterlife Experiments presenta evidencia de una serie de cinco reportes donde Schwartz y sus asociados observaron a mediums y sujetos “en experimentos ampliamentemente monitoreados.” Schwartz admite que sus experimentos no eran ideales. Por ejemplo, sólo el último en su secuencia de estudios utilizó un formato realmente doble-ciego. Aún así insiste que los mediums, aunque a veces equivocados, consistentemente obtenían hechos y nombres sobre los amigos y familias fallecidos de los sujetos que los escépticos no han sido capaces de explicar como fraude, lectura en frío o adivinación por suerte. Presenta varios ejemplos de tales instancias por todo el libro. Estos ejemplos demuestran, él cree, que las lecturas de sus mediums son claramente diferentes de aquellas dadas por lectores en frío y psíquicos menos habilidosos. Afirma que “Si las lecturas en frío son fáciles de reconocer por cualquiera familiarizado con las técnicas, los tipos de lecturas que hemos obtenido en nuestro laboratorio son realmente diferentes.”

¿Podrían ser lecturas en frío?
Ahora bien, yo he dedicado más de medio siglo al estudio de lecturas psíquicas y en frío. Me he preocupado especialmente en por qué tales lecturas pueden ser tan concretas y convincentes, aún para los escépticos. Para ganar más dinero, comencé a leer la mano cuando era adolescente. Al principio, era escéptico. Creí que la gente creía en la lectura de mano y otras formas de adivinación porque podían encajar fácilmente en declaraciones muy generales de su situación en particular. Para establecer credibilidad entre mis cliente, leía libros sobre lectura de manos y me basaba en las interpretaciones aceptadas de las líneas, forma de los dedos y otros indicadores. Me sorprendía por las reacciones de mis clientes. Mis clientes constantemente me premiaban por mi precisión aún cuando les decía cosas muy específicas sobre problemas sobre su salud y otros asuntos personales. A veces hasta recibía llamadas telefónicas de clientes que me decían que una predicción que yo había hecho se había vuelto realidad. En meses de haber entrado a la lectura de mano, me convertí en un creyente de esta actividad. Mi convicción era tan fuerte que convencí a mi maestro escéptico de inglés de la preparatoria hacerle una lectura y discutir con él. Luego también convencí al director del departamento de psicología donde estaba estudiando.
Cuando iba en segundo año de periodismo, un mentalista reconocido y amigo me convenció que probara un experimento en que deliberadamente leyera la mano de un cliente al revés de lo que su mano indicara. Me sorprendí mucho al descubrir que este cliente insistió de que esta era la lectura más precisa que hubiera experimentado. Debido a esto, realice más experimentos con el mismo resultado. Algo importante estaba ocurriendo. Fuese lo que fuese, no tenía nada que ver con las líneas de la mano. Me cambié de periodismo a psicología para saber por qué no sólo otra gente, sino también yo, podíamos ser engañados tan fácilmente. Mi soguiente carrera se enfocó en las razones de por qué las lecturas en frío pueden parecer ser tan completas y aparentemente específicas.
Los psicólogos han descubierto varios factores que pueden hacer una lectura ambigua altamente específica, única y sorprendentemente precisa. Y una vez que el observador o el cliente ha experimentado la aparente precisión de la lectores, se hace virtualmente imposible que deje de pensar eso. Investigaciones en muchas áreas demuestran este hallazgo. Los principios llevan tales nombres como la falacia de la validación personal, validación subjetiva, perseverancia de creencia, ilusión de invulnerabilidad, características de demanda, efecto de algo único falso, fenómeno pie en la puerta, correlación ilusoria, acuerdos integrales, efecto de auto referencia, el principio de individualización y muchos, muchos otros. Mucho de esto es facilitado por la ilusión de la especificidad que envuelve al lenguaje. Todo el lenguaje es inherentemente ambiguo y depende mucho más de lo que creemos en el contexto y las señales no lingüísticas para establecer su significado en una situación dada.
Una tras otra, Schwartz argumenta que las lecturas dadas por sus mediums estrellas difieren profundamente de las lecturas en frío. Se la pasa dando ejemplos de lecturas por todo su libro. Aunque estos ejemplos fueron obviamente seleccionados porque, en su opinión, representan a los mediums en su mejor momento, cada uno de ellos, para mí, actuaron como cualquier lector psíquico haciendo una lectura en frío. En agosto del 2001, Schwartz reunió a un panel de siete expertos en lecturas frías, incluyéndome a mí, para instruírlo en el tema. Nos mostraron videocintas de Suzane Northrup y John Edward haciendo lecturas en su laboratorio. La mayoría de los miembros del panel estaban abiertamente de acuerdo con las metas y el programa de Schwartz. Aún así todos estuvimos de acuerdo de que lo que vimos que Northrup y Edward hacían no era nada distinto a lo que veríamos con un lector en frío.
Estoy seguro que el Profesor Schwartz estará en total desacuerdo con mi observación de que las lecturas que presenta como fuerte evidencia de su caso se parecen mucho al tipo de lecturas que esperaríamos de lectores psíquicos en general y lectores en frío en particular. El desacuerdo entre nosotros, sin embargo, se basa en un dictamen subjetivo. Por eso es que hemos optado por métodos científicos ampliamente aceptados para resolver el asunto. Por eso es importante, especialmente para el tipo de afirmaciones revolucionarias que Schwartz hace, que estén respaldadas por evidencia científica. En todo su libro The Afterlife Experiments del 2002, Schwartz da por hecho que ya presentó esa evidencia.
Esto, como explicaré, es profundamente erróneo. La investigación que presenta está toda mal. Es muy probable que ningún otro programa de investigación psíquica se desvía tanto de las normas aceptadas de la metodología científica como lo hace este.

¿Es fundamentalmente errónea la investigación?
Aunque nunca va tan lejos como para decir que su metodología de investigación es la ideal, aparentemente cree -Schwartz- que es adecuado justificar sus conclusiones de que los mediums se están comunicando con los muertos. Escribe, “Los escépticos que afirman que esto es un tipo de fraude que los mediums están haciéndonos no han podido señalar algún error en nuestra técnica experimental” (p.xxii). Después afirma, “La información aparece ser cierta. Si existe una falla fundamental en la totalidad de la investigación presentada en estas páginas, la falla ha logrado evadir a los muchos científicos experimentados que han examinado cuidadosamente el trabajo hasta la fecha” (p. 13).
Estas afirmaciones me asombran muchísimo. He identificado no una sino varias fallas “esenciales” en los experimentos de Schwartz. He confrontado a Schwartz con esta lista de fallas en dos reuniones públicas donde compartimos el mismo foro. También las presenté de nuevo en un panel sobre lecturas en frío que él organizó. Los otros miembros del panel también señalaron fallas. Y Wisemen y O’Keefe (3) señalaron serios problemas con los dos primeros estudios publicado de Schwartz en áreas de juicio, grupos control, y filtraciones sensoriales. Tendría que hacer este artículo casi tan largo como el libro de Schwartz para explicar adecuadamente cada falla. Es sabido que bastaría sólo una de estas fallas para invalidar sus experimentos, sin embargo discutiré algunas. Primero, enlistaré los mayores tipos de fallas en los experimentos descritos en sus primeros cuatro reportes (y en seguida trataré el quinto reporte):


1. Comparaciones de control inapropiadas
2. Precauciones inadecuadas en contra de fraude y filtraciones sensoriales
3. Presencia de variables dependientes sin probarlas ni estandarizarlas
4. Sin procedimientos doble-ciego
5. No se impidió adecuadamente la visión aún en los experimentos que él llama “de ciego sencillo”
6. No se revisaron independientemente los hechos que los sujetos decían ser ciertos
7. Uso de argumentos plausibles en vez de controles reales

Esta lista se refiere a los defectos en la conducción de los experimentos y en la obtención de datos. Otros problemas muy serios surgen en la forma que Schwartz interpreta y presenta los resultados de su investigación. Estos incluyen:


8. Confusión de hallazgos explicativos con confirmativos
9. Cálculo de probabilidades condicionales erróneo y ampliamente desorientador
10. Creación de resultados no falsificables al reinterpretar fallas como éxitos
11. Inflación de niveles de significado al no poder ajustar múltiples pruebas y tratar comparaciones no planeadas como si fuesen planeadas.


Otros problemas se presentan al no usar procedimientos adecuados de aleatorización, usando sólo sujetos que están predispuestos a la hipótesis de la sobrevivencia, pruebas estadísticas inapropiadas y otros defectos comunes que plagan a los nuevos programas de investigación. Aún si el programa de investigación no estuviera comprometido por estos defectos, las afirmaciones realizadas requerirían una repetición por investigadores independientes. Tal vez la equivocación más seria de Schwartz es su intento de pasarle la labor de presentar pruebas de él a los escépticos.
Pero el error más serio fue el de publicar los resultados que obtuvieron hasta ahora. Primero hubieran tratado de obtener evidencia de su hipótesis que fuera aceptable científicamente. Al someter sus muy inadecuados estudios al escrutinio público y al demandar que los escépticos “explicaran” su información defectuosa, ha perdido credibilidad. Además, las publicaciones que aceptaron estos estudios para presentarlos y el panel de Abogados Amistosos del Diablo de Schwartz han sufrido también bastantemente en credibilidad.

La respuesta inadecuada e inapropiada de Schwartz a las críticas
Las respuestas de Schwartz a las críticas tales como las de Wiseman y O’Keefe oscurecen, más que clarificar, las cosas (4). Por ejemplo, en cuanto al no poder presentar seguros en contra de las filtraciones sensoriales, se queja de que Wiseman y O’Keefe “curiosamente no mencionaron que estaban plenamente conscientes de eso y que estaban activamente investigándolas al mismo tiempo que el trabajo fue publicado.” El hecho de que los investigadores supieran que no habían puesto seguros adecuados en contra de las filtraciones sensoriales no hacen de ninguna forma a sus datos más aceptables. Además, sí hubieran podido controlar apropiamente esta falla, pero es inexcusable que no lo hicieran. ¿Por qué publicaron datos que sabían no eran seguros y trataron de hacerlos pasar como científicos?
De hecho, Schwartz afirma que deliberadamente permitió que hubiera algo de filtraciones sensoriales para ver si “las señales sutiles que quedaban” pudieran explicar la precisión subsecuente de las afirmaciones de los mediums. También afirma que quería comenzar con “un diseño semi-naturalístico... para desarrollar una relación profesional con los mediums....” Si este fue su motivo para usar un diseño inadecuado, entonces hubiera tratado al estudio como una prueba preliminar para ver si los mediums podían trabajar bajo condiciones de laboratorio. Tal estudio preliminar o piloto, sin embargo, debió haber sido entonces seguido de un experimento formal apropiamente conducido. Saber cómo controlar bien la filtración sensorial de ninguna manera permite publicar información errónea para apoyar una hipótesis.
Al defenderse en contra del cargo de filtración sensorial, Schwartz utiliza otra táctica que viola la conducta científicamente aceptable. Trata de pasarle la obligación de presentar pruebas a los escépticos: “Los escépticos que especulan que la ‘lectura en frío’ puede lograr resultados similares tienen la responsabilidad de mostrar qué hallazgos idénticos pueden ser obtenidos bajo las condiciones usadas en la investigación de Schwartz (por ejemplo, la condición observador-silencio ciego-simple que efectivamente desecha información pre-experimental y retroalimentación verbal). Damos la bienvenido a tales experimentos.”
Lo siento, profesor Schwartz. Los escépticos y la comunidad científica no tienen la responsabilidad de mostrar nada hasta que usted presente la información obtenida de acuerdo a los estándares establecidos y aceptables. Es suya la responsabilidad de primero presentarnos la evidencia de su hipótesis de sobrevivencia de la conciencia que se obtienen de acuerdo a los estándares científicos apropiados que incluyen controlar la filtración sensorial; idear variables dependientes que sean relevantes, confiables y válidas y el utilizar comparaciones de control que tengan sentido.
Las réplicas de Schwartz a los otros dos tópicos de crítica de Wiseman y O’Keefe son más inquietantes. Su respuesta al cargo de sesgo de posible juicio es que, “El propósito de los experimentos originales no era eliminar posibles prejuicios del que califica, sino minimizarlos.” De nuevo trata de pasar al escéptico la obligación de dar pruebas, al argumentar que es implausible especular que sus sujetos exhibieran prejuicios en cosas como nombres, relaciones y cosas así. De hecho, me es altamente plausible que algunos sujetos pudieran aceptar afirmaciones que son demostrablemente falsas. Sin embargo, la ciencia existe como una manera de evitar argumentos sobre plausibilidad. Minimizar los prejuicios no es lo mismo que prevenirlos. Si quiere lograr aceptación científica de su evidencia entonces debe obtener datos bajo condiciones que eliminen o corrijan dichos sesgos. Aún peor es su respuesta a la acusación de que usó grupos de control inapropiados. “El propósito de los experimentos originales no era incluir un grupo de control ideal, sino de informar y posiblemente eliminar (o incluir) una posible explicación de los datos —o sea, simple adivinación.”
Esta última afirmación es tanto confusa como errónea. Sospecho que Schwartz quiere decir con “un grupo de control ideal” uno hecho de individuos que tienen la misma edad y que tienen el mismo tipo de experiencia como sus mediums. Ya que su verdadero grupo control estaba formado por estudiantes no graduados que no tenían experiencia anterior como mediums, el grupo obviamente no era ideal en este sentido. Sin embargo, lo que Wiseman y O’Keefe critican es que este grupo control de ninguna manera puede darnos una comparación propia o bases para “calificar con precisión” a los mediums por sus sujetos. Esto es por la simple razón de que al grupo control se le dio la tarea que difería notoriamente de la de los mediums. No hay forma de que los resultados de este grupo control pudieran dar una comparación o línea base por simple adivinación.
Los mediums eran libres de hacer afirmaciones sobre posibles contactos, nombres, relaciones, causas de muerte y otros asuntos. En los primeros experimentos se les daban respuestas “si” y “no” de los sujetos y en los últimos experimentos normalmente comenzaban un segmento sin que se les contestara y luego había un segmento donde se les contestaba. Los sujetos podían encontrar similitudes en lo que se les decía que encajara con sus circunstancias particulares. Luego al sujeto se le daba una transcripción de toda la lectura y calificaba cada afirmación de cuán precisamente se aplicaba a su situación. Las afirmaciones que obtuvieran las calificaciones más altas contaban como aciertos. La proporción de aciertos variaba aproximadamente de 73 a 90 por ciento en los primeros experimentos y un poco más bajo en los siguientes.
En contraste, los sujetos del grupo control recibían una serie de preguntas basadas en la lectura dada al primer sujeto. Las afirmaciones de las lecturas se convertían en preguntas que podían ser contestadas de manera que la respuesta pudiera ser considerada correcta o incorrecta. Por ejemplo, si el médium adivinó correctamente la causa de la muerte de la madre del sujeto, la pregunta que se les daba a los sujetos del grupo control podía ser, “¿Cuál fue la causa de la muerte de su madre?” Schwartz y sus colegas reportan que el porcentaje de respuestas correctas de los sujetos control era de 36 por ciento. Debido a que la “precisión” de los mediums era mucho más alta, los investigadores concluyeron que los mediums tenían acceso a información verdadera que no podía ser considerada como adivinación.

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