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¿SON
COMPATIBLES LA CIENCIA Y LA RELIGION?
Paul Kurtz
Filósofo de la Universidad Estatal de Búfalo (USA)Necesitamos
distinciones entre religión y ciencia, la ética y el Estado.
Pero existe un campo apropiado para la religión, y en este sentido
la ciencia y la religión no son necesariamente compatibles. Ese
campo es evocativo, expresivo y emotivo. La religión presenta poesía
moral, inspiración estética y expresiones dramáticas
de esperanza existencial.
Han habido muchas discusiones recientemente acerca de la relación
entre ciencia y religión. La Fundación Templeton, por ejemplo,
ha apoyado numerosas conferencias sobre este tema. Muchos de los participantes
en estas discusiones aparentemente asumen que la ciencia y la religión
son compatibles. Argumentan que no hay contradicción entre ella,
y algunos hasta mantienen que la ciencia confirma los principios básicos
de la fe religiosa. La mayoría de los participantes a esta conferencia,
que predominantemente son escépticos y no teístas, no están
de acuerdo.
Existen muchas áreas donde los religionistas y los científicos
hacen afirmaciones radicalmente diferentes. Algunas de ellas son:
(1) ¿Existe
el alma o la conciencia, como una entidad separada y distinta; o es una
función del cerebro?
(2) ¿Provee
la ciencia de evidencias del diseño inteligente, o
la biología evolutiva sobrevive sin ella?
(3) ¿Es
posible influir la curación de las personas mediante oraciones
a distancia, o las pruebas realizadas son completamente inconfiables?
(4) ¿Existe
alguna evidencia empírica de la afirmación de que las experiencias
cercanas a la muerte nos permiten llegar al otro lado,
o existen explicaciones fisiológicas y psicológicas alternativas
a estas experiencias?
(5) ¿Pueden
los mediadores bajo ciertas condiciones comunicarse con los muertos, o
son los protocolos de estas pruebas muy vagos?
(6) ¿La
hipótesis del Big Bang en la astronomía apunta a Dios como
la causa del universo, o va la última afirmación más
allá de la ciencia y es meramente especulativa?
Al tratar con estos tópicos surgen varias preguntas: ¿Son
presentadas teorías coherentes e hipótesis probables? Si
así es el caso, ¿qué evidencia hay de ellas? ¿Sobreviven
al escrutinio las explicaciones paranormales-espirituales-religiosas?
Los escépticos se han enfocado en el exámen de afirmaciones
paranormales. No se encargan de afirmaciones religiosas per se, a menos
de que puedan ser examinadas empíricamente. Los humanistas seculares,
por el otro lado, sí se encargan de afirmaciones religiosas, probándolas
lo mejor que pueden. Es muy interesante que en los últimos años
las fronteras entre lo paranormal y lo religioso se han borrado y a veces
es difícil decir si tratamos con fenómenos paranormales
o religiosos. Así, el espiritualismo, las experiencias cercanas
a la muerte y la comunicación con los muertos les interesa tanto
a los investigadores paranormales como a los religiosos. Asimismo también
se da en el caso del diseño inteligente un clásico
argumento filosófico ahora utilizado dentro de la biología
evolutiva y la cosmología.
He propuesto que usemos el término paranatural para referirnos
a afirmaciones religiosas que son capaces de alguna resolución
empírica y que no son trascendentales o supernaturales. En este
caso son similares a las afirmaciones paranormales comprobables.
Un buen ejemplo de esto es la creencia popular de que misteriosos seres
extraterrestres inteligentes y benévolos están visitando
a los terrícolas y flotando sobre ellos en naves espaciales. Este
es un fenómeno cuasi-religioso reminiscente de los ángeles
y otros seres divinos o semi-divinos de la antigüedad. ¡La
desaparición de los extraterrestres de Roswell no es muy distinto
de la tumba vacía del Nuevo Testamento!
Para poder analizar la relación entre ciencia y religión,
necesitamos definir y caracterizar cada dominio. Muchos consideran que
la religión ofrece un tipo especial de una verdad espiritual más
alta. Sostienen que hay dos verdades: (1) las verdades de la ciencia,
usando los métodos de la investigación científica
y afirmaciones comprobables empírica, racional y experimentalmente;
y (2) las verdades de la religión, que trascienden las categorías
del hecho empírico y la lógica. Los escépticos dudan
mucho de esta última afirmación.
Los métodos más confiables, insisten, son aquéllos
que satisfacen los estándares objetivos de verificación
y justificación. Las afirmaciones históricas de la revelación
en los antiguos textos sagrados no son corroboradas suficientemente por
testigos confiables o están basadas en tradiciones orales cuestionables.
Están fueron compiladas varias décadas y hasta siglos después
de la supuesta muerte de los profetas. Muchas afirmaciones milagrosas
encontradas en la Biblia y el Corán por ejemplo, las afirmaciones
de curaciones y exorcismos, dentro del Nuevo Testamento o la versión
creacionista en el Viejo Testamento no son de fiar. Expresan la
ciencia primitiva de un antiguo pueblo nómada y agricultor y no
pasa las pruebas de la ciencia contemporánea.
Desafortunadamente, algunos proponentes de las religiones históricas
han usado frecuentemente sus creencias para bloquear o censurar la investigación
científica. La libertad de cuestionar dentro de la ciencia es esencial
para la civilización humana; cualquier esfuerzo de limitar la investigación
científica es contraproducente. Un buen ejemplo de esto es el actual
esfuerzo de algunos por restringir la investigación de células
madre embriónicas en bases morales o religiosas. Se dice que si
una célula comienza a dividirse, aún si sólo son
seis u ocho células, que el alma de una persona ya
está implantada y que cualquier esfuerzo de experimentar con esto
es inmoral. La postulación de un alma para prohibir
la investigación científica nos hace recordar la supresión
de Galileo y las enseñanzas del darwinismo. Así que como
la religión obstaculiza la labor de la ciencia se necesita la separación
de la religión y la ciencia.
Una segunda área concierne a la relación entre ciencia y
moralidad. Hago esta pregunta aquí porque muchas personas creen
que la función principal de la religión es moral. Stephen
Jay Gould en Skeptical Inquirer relató que la ciencia y la religión
no compiten entre sí y no se contradicen. El dominio de la ciencia,
trata con la verdad, dice, y la religión con la ética. Creo
que está equivocado. También pediría que hubiera
una separación de la ética y la religión. Los religionistas
no tienen competencia especial en formar juicios morales. Digo esto porque
se ha hecho un gran esfuerzo en la historia de la ética de
Aristóteles a Spinoza, Kant, John Stuart Mill y John Dewey
en demostrar que la ética puede ser autónoma y que es posible
formar juicios éticos basados en un cuestionamiento racional. Existe
una lógica de juicios de práctica, reglas de decisiones
efectivas y conocimiento ético que podemos desarrollar independientemente
de un marco religioso. La ciencia tiene un papel esencial aquí,
pues puede expandir los medios a nuestra disposición (tecnología)
y puede modificar juicios de valor a la luz de los hechos del caso y sus
consecuencias. Mucha gente hoy cree erróneamente que no se puede
ser moral sin tener fundamentos religiosos. Desde el Renacimiento, la
secularización de la moralidad ha continuado independientemente
a los mandamientos religiosos.
Una tercera área que ha sido debatida candentemente en el mundo
moderno es la relación entre la religión y el Estado. Muchos
demócratas hoy defienden la separación de la religión
y el Estado; dicen que, aunque los religiosos tienen todo el derecho de
expresar su punto de vista en público, la religión debería
ser tratada como un asunto personal. Las religiones buscan imponer sus
principios morales fundamentales en la sociedad entera. Los Estados democráticos
deberán ser neutros en cuanto a profesar principios religiosos.
¿Cuál es el campo apropiado de la religión? ¿Le
queda algo a la religión? Mi respuesta es afirmativa. Esto podrá
sorprender a los escépticos, pero considero que la religión
y la ciencia son compatibles, dependiendo de que manera se maneje la religión.
La religión ha cumplido una importante función que no puede
ser ignorada. Las religiones seguirán con nosotros en el futuro
próximo y no desaparecerá fácilmente. No hay duda
de que mi tesis es controvertida: el lenguaje religioso, afirmo, no es
descriptivo primordialmente; pero tampoco es prescriptivo. Las funciones
descriptivas y explicativas del lenguaje están dentro del campo
de la ciencia; lo prescriptivo y los normativo son la función de
la ética. Ambos campos, ciencia y ética, tienen un tipo
de autonomía. Ciertamente dentro del campo político, los
religionistas no tienen alguna competencia en especial, así com
tampoco en el campo moral. En una democracia a cada ciudadano se le debe
dejar que exprese sus opiniones políticas. Así como estimular
el desarrollo moral de las personas para ser capaces de formar juicios
morales.
En este caso, ¿qué es apropiado para el campo religioso?
El campo de la religión, afirmo, es evocativo, expresivo, emotivo.
Presenta poesía moral, inspiración estética, rituales
ceremoniales, los cuales dramatizan la condición humana y los intereses
humanos y buscan saciar la sed de significado y propósito. Las
religiones por lo menos las religiones de revelación
tratan de historias, narrativas, metáforas, mitos; y conforman
lo divino en forma humana (antropomórfica). Expresan los deseos
existenciales de los individuos que tratan de lidiar con el mundo y encuentran
sentido al estar de cara con la muerte. El lenguaje religioso en este
sentido es escatológico. Su función primordial es expresar
esperanza. Si la ciencia nos da verdad, la moralidad lo bueno y lo correcto,
y la política justicia, la religión es el reino de las promesas
y de las expectativas. Su función principal es superar la desesperación
en respuesta a la tragedia, adversidad y conflicto humano, los hechos
frágiles e inexplicables de la condición humana. Bajo esta
interpretación las religiones no son necesariamente verdaderas,
ni son primordialmente buenas o están en lo correcto, o siquiera
justas; son, si les parece, evocativas, tratando de trascender el miedo,
la ansiedad y la angustia, proveyendo un bálsamo para el corazón
herido al menos para mucha gente, si no es que para toda.
Añadiría a este hecho que los sistemas religiosos de creencia,
pensamiento, emoción y actitud son productos de la imaginación
humana creativa. Divagan entre la fantasía y la ficción,
tomando las promesas de figuras históricas olvidadas y dotándolas
con un significado cósmico eterno.
El papel de la imaginación, fantasía y ficción creativas
no debe ser olvidado. Estas son las expresiones más poderosas de
los sueños, esperanzas e ideales humanos. ¿Quién
hubiera imaginado que la serie de libros de ficción Harry Potter
de J. K. Rowling o que El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien
fascinara a tantos jóvenes, o que a tantos humanos les encantará
las novelas, películas y obras de ficción? La imaginación
religiosa creativa forja historias de consolación y de expectación.
Los expresiones dramáticas de los deseos humanos, permitiendo a
los humanos superar la depresión.
En la anterior interpretación de la religión como una poesía
existencialista dramática, la ciencia y la religión no son
necesariamente incompatibles, pues tratan distintos intereses y necesidades
humanas.
Un reto especial del naturalismo surge en este punto. Creo que la mayoría
de nosotros está de acuerdo que el naturalismo metodológico
es el principio básico epistemológico de las ciencias; debemos
buscar las explicaciones naturales de los fenómenos, probándolos
con los métodos de la ciencia. El naturalismo científico,
además, va más allá de esto, ya que rechaza por falta
de evidencia la postulación de metáforas ocultas, la invocación
de fuerzas divinas, espíritus, fantasmas o almas para explicar
el universo y trata de explicarlas con argumentos materialistas, fisico-químicos,
o naturalistas no reduccionistas. La oposición actual al darwinismo
está claramente basado en el miedo a que el naturalismo científico
desplace a la fe religiosa.
Si este es el caso, el gran reto del naturalismo científico no
es el área de la verdad sino de la esperanza, no de lo bueno sino
de la promesa, no de lo justo sino de las expectativas a la luz
del trágico carácter de la condición humana. Esto
contrasta con los hallazgos del neo-darwinismo, que reconoce que la muerte
es final, no sólo la muerte de cada individuo sino la posible extinción
algún día en un futuro remoto de la misma especia humana.
Los evolucionistas han descubierto que millones de especies se han extinto.
¿Le aguarda el mismo destino a la especie humana? Los científicos
cosmológicos indican que en algún punto parece probable
que nuestro sol se enfriará, es más, viendo más a
futuro, que un Big Crunch acabará con todo el universo. Otros hablan
de una gran helada. Algunos viajeros estelares se inspiran por la ciencia
ficción. Dicen que algún día tal vez dejemos la Tierra
y habitaremos otros planetas y galaxias. No obstante en algún punto
la muerte de nuestra especie, nuestro planeta y nuestro sistema solar
es muy probable.
¿Qué le deja esto a la condición humana? Vivimos
en una época donde las dimensiones del universo se han expandido
enormemente tanto a nivel micro como macro. Hablamos de miles de millones
de años luz en dimensión. Mucho está basado en extrapolación
especulativa. No obstante, podemos preguntar, ¿la escena naturalística
deshace la aspiración humana? ¿Destruye la esperanza? ¿Le
da suficiente consuelo al espíritu humano? Desde esta perspectiva,
el asunto central para los humanos es la cuestión del valor humano.
¿Podemos vivir una vida llena sabiendo de la eminente extinción
humana? Estas son preguntas a gran escala, pero aún así
son fundamentales para la conciencia religiosa. ¿Puede el naturalismo
científico dar una visión alternativa, dramática
y poética, de la condición humana, ofrecer esperanza y promesa?
Un sinnúmero de individuos pueden vivir vidas significativas aún
aceptando la posible muerte lejana de la especie y nuestro sistema solar.
Pero muchos otros humanos tal vez la mayoría no pueden
estar así. Buscan la inmortalidad, y la religión satisface
esa necesidad. Muchos otros no se la pasan despiertos en la noche preocupándose
por lo que pasará en cinco, diez o quince mil millones de años.
Encuentran que la vida vale la pena por méritos propios aquí
y ahora.
Concluyendo, permítanme decir que vivimos un periodo de religiosidad
exacerbada en los Estados Unidos. Parece haber un nuevo paradigma espiritual
emergiendo, contestando tanto al naturalismo científico como al
metodológico. Estados Unidos es una anomalía en cuanto a
esto, especialmente en contraste con el declive de la creencia religiosa
en Europa. Encuestas científicas recientes sobre la creencia en
países europeosFrancia, Alemania, Inglaterra y otros, aún
Japón indican que el nivel de creencia en un ser teístico
y la práctica institucionalizada de la religión organizada
han declinado considerablemente; sin embargo estas sociedades altamente
seculares ejemplifican la buena conducta moral y mucho menos violenta
que Estados Unidos. La visión de que sin religión no se
puede tener una vida con sentido o una alta motivación es entonces
cuestionada. No debemos tomar el actual fervor religioso en Estados Unidos
como necesariamente universal para todas las culturas.Publicado en
Skeptical
Inquirer Vol. 26, No. 2 Marzo/Abril 2002
Traducido del inglés por: Mario Méndez López
Arrriba
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