SECULARISMO, RELIGIÓN Y CONFUSIÓN
Llegamos al dilema: ¿Es el humanismo secular una religión? Un documento de orientación en la página web del Council for Secular Humanism dice que no: “El humanismo secular carece de las características esenciales de la religión” (12). Lo común es suponer que la religión tiene que ver con un dios o dioses, vida eterna y afirmaciones sobrenaturales parecidas. Aún así pensadores tan variados como John Dewey, Paul Tillich (1886-1965) y A. H. Maslow (1908-1970) pretendían extender la definición de las palabras religión y religioso para que trataran de “asuntos esenciales” con o sin contenido trascendental. En A Common Faith, Dewey elige definir religión y religioso de distintas formas. Religión retenía su asociación común con lo trascendental o sobrenatural mientras religioso se utilizaba para hablar de cualquier aspecto de significado profundo (13).
Aún así, comúnmente el uso indica que lo genuinamente religioso necesariamente involucra lo sobrenatural o lo trascendente. El uso común tiene sus ventajas, como que sostiene significados discretos para términos como filosofía y ética. Sigo apoyando la definición de religión que dí en 1996: la religión es “una forma de vida que incluye la mínima creencia en la existencia e importancia fundamental de un reino que trasciende a la experiencia ordinaria” (14).
De esta definición, lo que se dice es que para ser un genuino humanista religioso, uno debe creer en algo que sea improbable en este mundo. Uno no necesita creer en una deidad o en una sustancia espiritual (aunque algunos humanistas religiosos lo hacen) _uno simplemente puede basarse en alguna propuesta histórica o social donde la fe de uno supere a la evidencia disponible. Por ejemplo, los optimistas teilhardianos o tiplerianos que creen en la perfectibilidad inevitable o el triunfo de la humanidad calificarían como humanistas religiosos. Así también un dedicado marxista, irónicamente. Y por supuesto, existen pensadores centrados en lo humano que de todas formas creen literalmente en un tipo de espíritu, en el alma humana o elan vital, o en un sistema de karma: sin duda alguna son humanistas religiosos.
Por el otro lado, si mi definición de religión es correcta, entonces muchos auto declarados humanistas religiosos... simplemente no lo son. Considero que tres procesos principales hacen del humanismo religioso una opción más popular de lo que en realidad es.
El primer proceso es pensar inadecuadamente que la palabra religioso es una “espiritualidad” secularizada del cual toda las trascendencia ha sido obtenida. Matt Young y Malcom D. Wise escribieron elocuentemente que habían abandonado al trascendentalismo (15). Para Young, la religión se había reducido esencialmente a una herencia étnica y social. Wise argumentaba que algo tan vivo en las maravillas de la naturaleza le servía de “espiritualidad.” Basándose en mi definición de religión, estoy totalmente en desacuerdo. Si has viajado más allá de la posibilidad de la creencia y cualquier trascendencia literal, felicidades —pero busca otra etiqueta. No eres religioso y “humanismo religioso” es algo que no eres.
El segundo proceso es menos edificante y requiere pocos comentarios. Con razón algunos que afirman ser “humanistas religiosos” simplemente lo usan para no tener que admitir su no creencia.
El tercer proceso es que la prevalencia del humanismo religioso es exagerada y también es de lo más interesante. Algunos humanistas totalmente naturalistas se llaman así mismos “religiosos” porque su práctica del humanismo retiene ciertas formas que hacen eco de la vida congregacional. He llegado a ver esto como una denominación errónea. Los humanistas varían su participación en los ritos de transición de estapas de vida, ceremonias y actividades simbólicas comunitarias similares. Se nos podría acomodar en un espectrum que iría de librepensadores que niegan el ritual en cualquier forma a entusiastas que encuentran las ceremonias humanistas profundamente satisfactorias. Es fácil decir que los antirritualistas son “más seculares,” los ceremonialistas “más religiosos.” La analogía parece ser cierta: los antirritualistas rechazan todo lo “eclesiástico”, algo de lo cual siguen teniendo los ceremonialistas. Después de todo, nada evita a un naturalista —por definición, alguien no religioso— celebrar ceremonias humanistas (16). La separación entre los humanistas que celebran ceremonias humanistas y los que no las celebran no los diferencia entre humanistas religiosos y seculares, pertenecen a otro spectrum. Cuando confundimos a la religiosidad genuina —o sea, trascendentalismo— con el mero gusto de celebrar ceremonias, definimos mal a los dos. Y corremos el riesgo de que los humanistas seculares teniendo perspectivas sólidamente naturalísticas puedan clasificarse erróneamente en un campo humanista religioso sólo por el ritual (17).
Concluiré mi sección “bosquejo a lápiz” ofreciendo dos conclusiones:
1. La gente que no tienen creencias trascendentales pero traen la etiqueta de “humanista religioso” son deshonestos — ya sea con ellos o con el público.
2. Porque no tiene nada que ver ni acepta lo trascendental, el humanismo secular no es —ni puede ser— una religión.

HUMANISMO, RELIGIÓN Y GUERREROS REZADORES
Fuera de nuestras negaciones, los activistas del derecho cristiano están convencidos de que el humanismo secular es una religión. En 1980, Phyllis Schlafly, activista del derecho religioso dijo: “El humanismo secular se ha convertido en la religión establecida del sistema escolar público de Estados Unidos... y lo que ha causado que se eliminen los rezos, el aprendizaje moral y la enseñanza de valores básicos de las escuelas públicas (18).
Quince años después, poco había cambiado. En 1995, Pat Buchanan declaró: “Hemos visto como el Dios de la Biblia ha sido expulsado de nuestras escuelas públicas y ha sido remplazado por los falsos dioses del humanismo secular” (19).
Más recientemente, los fundamentalistas Tim LaHaye y David Noebel siguen con lo mismo. En Mind Siege, su “bestseller” patrocinado por muchos líderes poderosos de la derecha religiosa, señalan: “Hasta que el pueblo americano se dé cuenta de que el humanismo es una religión no una simple filosofía o una teoría educativa moderna, los humanistas seguirán influyendo en las mentes de nuestros hijos” (20).
Al llamar religión al humanismo secular, los activistas del derecho cristiano esperan frenar a la ciencia moderna, la teoría de la evolución, la educación sexual, los valores no bíblicos y las innovaciones pedagógicas de las escuelas públicas. En otras palabras, “el humanismo secular debe ser eliminado” (21). Grandes campañas se han montado para lograr esto. En 1986, 624 padres ayudados por el entonces gobernador George Wallace demandaron al estado de Alabama, alegando que cuarenta y cuatro libros de texto de escuelas públicas promovían inconstitucionalmente la “religión del humanismo secular.” El caso, atendido inicialmente por el juez federal que los apoyaba, W. Brevard Hand, se convirtió en un circo de medios. Paul Kurtz fue citado al juicio y fue interrogado durante diez horas sobre que si el humanismo secular era o no era religioso (22). (El veredicto del Juez Hand en favor de los acusadores fue revertido con una apelación (23)).
Aquellos que pintan al humanismo secular como una religión frecuentemente —e incorrectamente— piden la autoridad de la Suprema Corte de Estados Unidos. En un pie de página de Torcaso vs. Watkins (1961), el ministro Hugo L. Black escribió: “Entre las religiones en este país que no enseñan lo que normalmente se consideraría la creencia en la existencia de Dios están el budismo, el taoísmo, la cultura ética, el humanismo secular y otros”. El ministro Black se equivoca. Además, los pies de página personales, o dicta, no son considerados parte de las decisiones de la Suprema Corte y no tienen validez legalmente. Eso no evitó que el entonces ministro Antonin Scalia y el entonces presidente de la Suprema Corte William Rehnquist citaran el pie de página en su disentimiento pro creacionista en el caso Edwards vs. Aguilard.
En Peloza vs. Capistrano Unified School District, el noveno circuito de la corte de apelaciones de EUA explícitamente rechazó que el pie de página de Torcaso constituyera un hallazgo legal de que el humanismo secular sea una religión. “Ni la Suprema Corte, ni este circuito, hemos afirmado que el evolucionismo o el humanismo secular sean ‘religiones’,” dijo la corte. “De hecho, tanto la definición del diccionario de religión y el claro peso de la ley indican lo contrario” (24).
Después de años de activismo de la derecha religiosa, la expresión religiosa prevalece más en las escuelas públicas que desde 1962. ¿Sigue teniendo fuerza la sentencia de que el humanismo secular es una religión? Como hemos visto, los activistas cristianos juegan con la carta de la “religión del humanismo secular”. Concluyo que sería acertado el sentir peligro si se sigue mezclando el humanismo secular con la religión.
Algo que complica nuestra labor es la innegable presencia de humanistas y organizaciones humanistas que son abiertamente religiosas. En el artículo de opinión de John Dunphy, “No Milk-and-Water Faith Indeed” (No más fe de leche y agua), muestra los diecinueve años de problemas que sufrió un humanista después de usar ostentosamente lenguaje religioso. Aunque no fue su culpa, simplemente por existir, el humanismo religioso ayuda y conforta a los guerreros rezadores.
Estas confusiones simplemente hacen ver la urgencia que tiene el humanismo secular de ser absolutamente claro en mostrar su identidad no religiosa.

ACLARANDO LAS COSAS: AHORA, CON TINTA
El humanismo secular ocupa un punto del espectrum de las orientaciones reformistas, teniendo a la izquierda al ateísmo y al humanismo religioso a la derecha. Es un vigoroso híbrido cuya deuda a sus tradiciones no debe ser olvidada.

___ateísmo____________humanismo secular___________humanismo religioso___
Fig. 1 Un continuum: Estancias no tradicionales en religión


El ateísmo nos proporciona una crítica valiosa de los antiguos sistemas religiosos. Damos la bienvenida a esta visión de un universo cuyo significado nunca fue impuesto de arriba. Pero el humanismo secular va más allá, pidiendo a los humanos desarrollarse dentro de sus propios valores universales —desde abajo. Más aún, el humanismo secular mantiene que, a través de un proceso de cuestionamiento de valores mediante un pensamiento científico y reflexivo, los hombres y las mujeres pueden llegar a un simple acuerdo sobre valores y a la formación de sistemas éticos que ofrezcan resultados óptimos para los seres humanos en una amplia gama de circunstancias.
Al mismo tiempo, tomamos la compasión del humanismo religioso y su enfoque en los valores humanos. Sin embargo, los humanistas seculares rechazan la convicción de los humanistas religiosos de apoyarse en aspectos espirituales o trascendentales para llevar una buena vida.
El humanismo secular se vigoriza con lo mejor que el ateísmo y el humanismo religioso pueden ofrecer. Ofrece una visión no religiosa que algún día podría guiar a la mayoría de la humanidad en su búsqueda de vidas verdaderamente humanas. Esta es la meta del secularismo como la imaginó George Jacob Holyoake: la búsqueda exitosa de la buena vida, intelectual, ética y emocionalmente rica y sin ninguna dependencia a la fe religiosa.

UNA DEFINICIÓN DE HUMANISMO SECULAR
Ahora podemos tratar de formar nuestra definición de humanismo secular. Comienza con el ateísmos (falta de creencia en una deidad) y el agnosticismo o escepticismo (epistemológicamente rechaza lo trascendental por falta de evidencia). Ya que ningún poder trascendental nos salvará, el humanismo secular sostiene que los humanos deben hacerse responsables de sí mismos. Aunque el ateísmo es una condición necesaria para el humanismo secular, no es suficiente. Lejos de vivir en una aspiradora moral, los humanistas seculares “desean alentar cualquier crecimiento posible de moralidad y la capacidad de libre albedrío y un entendimiento de las consecuencias” (25).
El humanismo secular emerge, entonces, como una forma de vida no religiosa comprensiva que incorpora una filosofía naturalística, una visión cósmica basada en la ciencia y un sistema ético consecuencialista. Esa es la definición que ofrezco (26).

EL HUMANISMO SECULAR Y LA MISIÓN ÚNICA DEL CONSEJO (CSH)
El humanismo secular en verdad posee una “propuesta única de venta.” Su riqueza plena no puede ser captada por una organización que abarque la neutralidad de los valores del ateísmo y la neutralidad epistemológica del humanismo religioso. El ateísmo y el libre pensamiento son posiciones distintas que merecen ser representadas por sus propias organizaciones. Lo mismo es cierto para el humanismo religioso en sus muchas variedades. ¡Seguramente no es menos verdadero para el humanismo secular! Como el principal exponente del humanismo secular y defensor de su carácter no religioso, el Consejo para el Humanismo Secular (CSH) llena un nicho único. Premia lo que lo mejor de la razón puede ofrecer: realismo científico serio mezclado con una actuación compasiva insertada en una ética que busca ser juzgada por sus resultados.
Hablando de resultados, los logros del Consejo para el Humanismo Secular, en sus más de dos décadas, han sido sobresalientes. Nunca en los siglos XIX y XX se había podido juntar tantos lectores y simpatizantes, tantos pensadores reconocidos a nivel mundial, ni instalaciones tan eficientes al servicio del pensamiento racional y la ética humana. Como parte del movimiento internacional el Center for Inquiry, el Consejo continúa floreciendo a pesar de las poderosas fuerzas religiosas y culturales que se le oponen.
El humanismo secular es una forma de vida balanceada y satisfactoria. Es más que el ateísmo, más que un “humanismo sin guiones”; ofrece sus propias cualidades emergentes significativas. La agenda del humanista secular está llena —en mi opinión, es una agenda esencial de la civilización contemporánea. Seguramente es más que suficiente justificar la existencia de una organización independiente dedicada a implementarla. El Consejo para el Humanismo Secular tiene una gran misión, una que continuaremos siguiendo con determinación y vigor.


NOTAS
1. Paul Kurtz, “Humanism,” en Gordon Stein ed., The Encyclopedia of Unbelief (Buffalo, NY.: Prometheus Books, 1985), p. 329.
2. El ministro unitario Paul Beattie trató la controversia humanista secular-religiosa en el primer número de Free Inquiry en 1980. También vea, todo en FI, Otoño 1996, Paul Kurtz, “Beyond Religion,” pp. 4-6; David Noebel, “The Religion of Secular Humanism,” pp. 7-9; Skipp Porteous, “Humanism Is Not a Religion,” pp. 10-11; Mason Olds, “What Is Religious Humanism?” pp. 11-14; Tom Flynn, “Why Is Religious Humanism?” pp. 15-16; John E. Smith, “Humanism as a ‘Qausi’-Religion,’” pp. 17-22; Timothy J. Madigan, “Deliver Us From Religion,” pp. 22-23.
3. Tom Flynn, “What a Difference a Word Makes,” Free Inquiry, Primavera 1991, p. 46.
4. Rosser Reeves, Reality in Advertising (Nueva York: Knopf, 1961).
5. Ver The Courage to Become: The Virtues of Humanism (Westport, Conn.: Praeger, 1997) de Paul Kurtz.
6. Christopher Hitchens, “Single Standards.” The Nation, Mayo 13, 2002, p. 9.
7. Humanist Manifesto 2000, Free Inquiry, Otoño 1999, p. 9.
8. Jeaneane Fowler, Humanism: Beliefs and Practices (Brighton, England: Sussex Academic Press, 1999), p. 67.
9. Paul Kurtz, Forbidden Fruit: The Ethics of Humanism (Budffalo, NY.:Prometheus Books, 1988).
10. Owen Flanagan, The Problem of the Soul: Two Visions of Mind and How to Reconcile Them (Nueva York: Basic Books, 2002), p. 261.
11. “Texas Court Declares Ethical Culture a Religion,” Washington Ethical Action Office Reports, febrero 2002, p. 1.
12. Fritz Stevens, Edward Tabash, Tom Hill, Mary Ellen Sikes y Tom Flynn, “What Is Secular Humanism?” http://www.secularhumanism.org/intro/what.html.
13. John Dewey, A Common Faith (New Haven: Yale University Press, 1934).
14. Tom Flynn, “Why Is Religious Humanism?” p. 16
15. Matt Young, “How to Find Meaning in Religion Without Believing in God,” Free Inquiry, Verano 2002, pp 44-46’ Malcolm D. Wise, “Religion and Spirituality: A Humanist View,” lo. cit. p. 49.
16. Cuentenme como los antirritualistas. Debido a razones que vienen no de mi metafísica sino de mi obligación con el individualismo, personalmente desdeño las ceremonias humanistas y desconfío fuertemente en cualquier actividad comunal simbólica: ver mi “Humanist Ceremonies? Over My Dead Body,” Secular Humanist Bulletin, vol. 9, no. 1, y “Legitimize Bastardy!” SHB vol. 12, no. 1. En estos artículos sugiero que los humanistas que no celebran rituales son “más seculares” que los que sí. Ahora me doy cuenta de que estaba equivocado. Cuando se definen cuidadosamente, la distinción entre humanismo religioso y secular se basa únicamente en si uno adopta lo trascendente. Si se dan cuenta, estoy seguro que mis colegas que adoptan al naturalismo pero que celebran ceremonias se aliviarán al saber que ahora estoy convencido de que ellos siguen siendo humanistas seculares.
17. En Free Inquiry, Otoño 2002, Frank Pasquale plantea un punto interesante al identificar a todos los naturalistas que celebran rituales como “humanistas celebrantes.”
18. Phylllis Schlafly, “What Is Humanism?,” Free Inquiry, Primavera 1981, p. 8.
19. “Buchanan on Secular Humanism,” Free Inquiry, Primavera 1996, p. 11.
20. Tim LaHaye y David Noebel, Mind Siege: The Battle for Truth in the New Millennium (Nashville, Tenn.: Word Publishing, 2000), p. 170.
21. Paul Kurtz, “The Two Humanisms in Conflict: Religious vs. Secular,” Free Inquiry, Otoño 1991, p. 50.
22. Paul Kurtz, “The New Inquisition in the Schools,” Free Inquiry, Invierno 1986-87, pp. 4-5 Ver también Ronald Lindsay, “Judge Hand Erred in Holding that Secular Humanism Is a Religion,” Free Inquiry, otoño 1987, pp. 25-27.
23. Randall D. Eliason, “A Tale of Two Secular Humanisms: The Alabama Textbook Case,” Free Inquiry, Primavera 19888, pp. 59-62.
24. “Federal Court Rules Secular Humanism Not a Religion,” Secular Humanist Bulletin, Primavera 1995, p. 1. Molleen Matsamura, “New Court Decision Brings Death to a Myth,” FI, Otoño 1996, pp. 9-10.
25. “A Secular Humanist Declaration,” Free Inquiry, Invierno 1980/81, p. 5.
26. Irónicamente, uno de los problemas para definir humanismo secular en inglés es que no ofrece una palabra común para llamar al tipo de labor que es el humanismo secular. El humanismo secular puede ser descrito como una visión científica, filosófica y ética —¿pero cómo expresar eso en una palabra o, por lo menos, en una frase corta? El alemán tiene la palabra weltanschauung. El humanista británico Harry Stopes-Roe propuso life stance (forma de vida), la cual use en este artículo. Paul Kurtz acuñó eupraxophy, y más tarde eupraxsophy, un compuesto de raíces griegas que significa “buena práctica y sabiduría,” aunque por razones estéticas el término no ha ganado amplia popularidad. Ver Paul Kurtz, Eupraxophy: Living Without a Religion (Buffalo, NY.: Prometheus Books, 1989), reimpreso en 1994 como Living Without Religion: Eupraxsophy. Hoy en día, todavía no es claro como completar la oración, “El humanismo secular no es una religión, es una________.”

Publicado en Free Inquiry. Otoño 2002


Traducción: Mario Méndez López

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