Una definición del humanismo secular
HUMANISMO SECULAR VS. HUMANISMO RELIGIOSO


TOM FLYNN

Editor de la revista Free Inquiry

Tal vez más que otro movimiento, el humanismo expresa las visiones y los valores del mundo moderno (1).


-Paul Kurtz

INTRODUCCION


Hace más de veinte años alguien de People for the American Way declaró que “definir al humanismo secular es como pegar gelatina a un árbol”. La frase continúa, aunque una reciente investigación por internet revela que “criar a un adolescente” ha eclipsado a “definir el humanismo secular” como la frase más usada para decir pegar gelatina a un árbol. Trataré de definir el humanismo secular de una manera que haga clara su relación a formas de vida cercanas tales como el ateísmo, el agnosticismo y el humanismo religioso —en el proceso, aclararé qúe es el Consejo para el Humanismo Secular (Council for Secular Humanism) y su única misión.
¿Cómo difiere el humanismo secular del humanismo religioso —o del simple ateísmo? ¿Importan las diferencias? Esas son preguntas eternas (2). El humanismo importa mucho en cuestiones cruciales de su naturaleza como para no explorarlo. Además, un problema político demanda atención: ¿existe una razón competente de por qué más de una docena de organizaciones humanistas seculares, humanistas religiosas, ateas y de librepensamiento necesitan existir en Estados Unidos? Algunos han sugerido que nuestro movimiento sería mejor tratado y más respetado si se unieran estos grupos. “La unidad es atractiva,” escribí hace once años. “Aún así, si el humanismo contemporáneo es una casa dividida, es difícil imaginar lo que alguien ganaría al usar un lenguaje impreciso para oscurecer esta disyunción” (3).
¿Merece un nicho el humanismo secular, o si no una organización para el mismo? Preguntar eso es preguntar si el humanismo secular ofrece algo al mercado de ideas que otras formas de vida fracasan en hacer. Es preguntar si el humanismo secular posee lo que los mercaderes llaman una “propuesta única de venta.”

LA PROPUESTA DEL HUMANISMO SECULAR
Acuñada hace cuatro décadas por el ejecutivo de publicidad Rosser Reeves, “propuesta única de venta” significa una característica distintiva y significativa que sólo uno de los competidores exhiba(4). Es lo que permite que el mensaje o producto sea diferente a cualquier otro. Si el humanismo secular exhibe tal característica, entonces eso ciertamente justificaría su existencia como una forma de vida independiente— y demostraría la necesidad de que una organización se ovocara a ella.
Para mí, la propuesta única de venta del humanismo secular está basada en el balance que logra entre obligaciones cognitivas y emotivo/afectivas. Paul Kurtz captura esto cuando identifica al conocimiento (cognitivo) y al valor y cuidado (afectivos) como “virtudes humanistas claves” (5). Christopher Hitchens señala el mismo punto más claramente cuando contrasta “aquéllos que creen en un dios que favorece al vandalismoy diseños humanos tribales y aquéllos que no creen en un dios que se opone al vandalismo y al tribalismo en principio” (con más énfasis) (6).
La coraza cognitiva del humanismo secular yace en su perspectiva mundial naturalística; su coraza emocional o afectiva yace en su perspectiva ética positiva. Cada elemento es igualmente esencial para el humanismo secular; ninguno se sostiene por sí mismo. Establezco que esto diferencia significativamente al humanismo secular del humanismo religiosos y del simple ateísmo también. Continuando en el lenguaje de Hitchens, los humanistas seculares necesariamente no creen en dios (naturalismo) y necesariamente igual se oponen al vandalismo y al tribalismo en principio. Por supuesto, muchos ateos, agnósticos y humanistas religiosos hacen lo mismo. Pero cuando los ateos y los agnósticos adoptan una ética positiva, lo hacen por razones independientes a su ateísmo o agnosticismo. Cuando los humanistas religiosos defienden al naturalismo, lo hacen por razones fuera de los límites de su humanismo religioso. Sólo los humanistas seculares tienen las dos obligaciones como partes orgánicas de su forma de vida.

ESTABLECIENDO FRONTERAS CLARAS: BOSQUEJO A LÁPIZ
A diferencia del humanismo religioso, el humanismo secular evita al trascendentalismo en cualquiera de sus formas. Dependiendo el contexto, trascendentalismo puede significar misticismo puro, el “espiritual” (en sí un término con muchos significados), o simplemente un acercamiento rápido hacia algo emocional desproporcionado a la información conocida. De cualquier forma que se defina, el trascendentalismo es rechazado por los humanistas seculares en favor de un naturalismo filosófico riguroso: “los naturalistas sostienen que no hay evidencias científicas suficientes para las interpretaciones espirituales de la realidad y la postulación de causas ocultas” (7).
¿Y qué tal el ateísmo? Cuando la gente me pregunta si soy un ateo, digo, “Sí, pero eso sólo es el comienzo.” A diferencia del simple ateísmo, el humanismo secular afirma que debe haber un sistema ético que está:
-basado en el mundo de la experiencia
- es objetivo
- y accesible a cada humano que se ocupa en cuestionar los valores.
Subrayo este punto con cuidado, ya que los religionistas frecuentemente acusan falsamente a los ateos de no tener valores. La mayoría de los ateos que conozco tienen sistemas fuertes de valores. De hecho, algunos de mis ateos favoritos son humanistas seculares sin siquiera saberlo. Pero el ateísmo es sólo una posición sobre la existencia de Dios, no una forma de vida comprensiva. Nada sobre el ateísmo les obliga a los ateos a adoptar algún sistema de valores. La autora británica Jeaneane Fowler escribió que “mientras el ateísmo es una característica del humanismo secular, lo más que se puede decir de un ateo es que él o ella no tienen creencia alguna en una deidad; la mayoría de los ateos no tienen conexión” con el humanismo secular (8).
Lo mismo es cierto para los agnósticos (que dudan de la existencia de Dios en campos epistemológicos) y librepensadores (que se embarcan en la crítica racional y sistemática de las doctrinas religiosas). Como el ateísmo, estas formas de vida no son autosuficientes moralmente. Los librepensadores que dicen que es injusto que Dios condene a sus creaciones al infierno deben salirse del libre pensamiento para construir un concepto de justicia. El humanismo secular es único entre estas formas de vidas ya que contiene dentro de sí mismo toda la materia prima necesaria para construir sistemas que inspiren valores que sean realistas y humanos.

¿QUÉ ES LA ÉTICA HUMANISTA SECULAR?
El humanismo secular propone una ética racional basada en la experiencia humana. Es consecuencialista: las elecciones éticas son juzgadas por sus resultados. La ética secular humanista se liga a la ciencia, a la razón y a la experiencia para justificar sus principios éticos. Los observadores pueden evaluar las consecuencias en el mundo real de sus decisiones morales y afirmar subjetivamente sus conclusiones. Kurtz y otros humanistas seculares argumentan que todas las sociedades humanas, aún las profundamente religiosas, invariablemente construyen moralidades de consenso bajo principios consecuencialistas. Milenios de experiencia humana han provocado el surgimiento de un conjunto de de “decencias morales comunes” compartidas por casi todos (9).
La felicidad humana y la justicia social son los principales objetivos de la ética del humanismo secular. Para Owen Flanagan, “la ética... es la búsqueda sistemática de condiciones (en el mundo, de personas o de grupos de personas) que permitan a los humanos florecer” (10). Estas condiciones incluyen libertad de lo que queremos y tememos, libertad de conciencia, libertad de preguntarse, libertad de auto gobernarse, y así sucesivamente. El humanismo secular emprende el proyecto de la Ilustración de emancipar a los individuos de controles ilícitos de cualquier tipo: el control político de regímenes represivos, el control eclesiástico de la religión organizada, también los controles sociales de espectativas familiares y sociales, moralidad convencional y la tiranía de la comunidad. Esto no significa que cualquier cosa está permitida, sino más bien que los límites sociales y políticos de la libertad humana deben ser justificados por los beneficios individuales y sociales que conllevan.
El humanismo secular afirma los valores tanto los creativos como los individuales de auto realización y del cosmopolitismo. Por lo tanto, los humanistas seculares a veces cuestionan los ideales de la izquierda así como de la derecha. Free Inquiry se ha opuesto a lo político y religiosamente correcto, defendiendo el derecho de criticar cualquier enseñanza, aún las alabadas por comunidades religiosas o étnicas. Apoyamos la fluidez social y cultural, por ejemplo, premiar el intermatrimonio y asimilación cuando la opinión liberal a buscado preservar las identidades étnicas y religiosas de manera inamovible.

LA HERENCIA DEL HUMANISMO SECULAR
Aunque diferente del ateísmo y el humanismo religioso, el humanismo secular debe mucho a ambas tradiciones. De hecho, el humanismo secular es mejor entendido como una síntesis de ateísmo y librepensamiento, del cuál se deriva su componente cognitivo y el humanismo religioso, del cual se deriva su componente emotivo/afectivo.
El ateísmo y el librepensamiento se originan desde la filosofía antigua griega, con su énfasis en la investigación racional y la curiosidad sobre el funcionamiento de la naturaleza. Otras fuentes incluyen el confucionismo chino, antiguos indios materialistas y estoicos, epicúreos y escépticos romanos. Sumergido durante el oscurantismo, el librepensamiento reemergió en el Renacimiento. Con la Ilustración, los pensadores racionalistas y empiristas crearon la base de la visión científica moderna. Los utilitarios emanciparon la moralidad de la religión, ensombreciendo al consecuencialismo. En los siglos XVIII y XIX se dio una época de oro del librepensamiento. En el transcurso del siglo XX , esta flama se debilitó, pero una tradición ávida permaneció y décadas después emergería como el humanismo secular.
El humanismo religioso también comenzó con la filosofía griega y su esperanza de lograr una vida buena por medios humanos. Los epicúreos y estoicos de Roma ofrecieron los primeros sistemas de valores centrados en la humanidad. El humanismo del Renacimiento, un movimiento literario y filosófico, asignó la principal importancia a la felicidad terrenal. Irónicamente, aun la Reforma dejó su huella en el humanismo religioso, infundiendo la noción de la importancia de la conciencia humana. La religión liberal sería el antecesor inmediato del humanismo religioso. El universalismo, originalmente un rechazo cristiano a la condena eterna, fue fundado en 1780. El unitarianismo, que renunció a la Trinidad, formó su primera congregación americana en 1785 y se convirtió en iglesia en 1819. En 1876, la Cultura Ética fue fundada por Félix Adler, continúa hoy en día como la Unión Ética Americana.
El humanismo religioso se alejó de la religión liberal a principios del siglo XX. Humanist Manifesto I (1933) fue la cristalización del movimiento unitario que ya llevaba dos décadas. Fue redactado por el filósofo Roy Wood Sellars, el ministro unitario Raymond Bragg y otros., el desafortunadamente llamado Manifesto fue firmado por treinta y tres ministros unitarios y por el filósofo John Dewey (1859-1952).
La principal organización religiosa humanista [en EUA] es la American Humanist Association (AHA), fundada en 1941. (Los objetivos de AHA van más allá del humanismo religioso e incluyen el humanismo naturalista, sirve de “organización base” para muchos humanistas religiosos). Fundada como una organización educativa se le concedió el estatus de religiosa por Hacienda en 1968. Otras organizaciones humanistas religiosas incluyen la American Ethical Union, el North American Committee for Humanism, el International Institute por Secular Humanistic Judaismo el ex Friends of Religious Humanism, ahora llamado “HUUmanists,” y la Humanist Society of Friends. Estas últimas dos organizaciones están incluídas ahora en la AHA. El humanismo religioss defiende fuertemente su identidad. Por ejemplo, en Austin Texas, en el año 2001, la Ethical Culture Society demandó al estado de Texas el reconocimiento como organización religiosa para evitar impuestos aunque sus miembros afirman no creer en deidad alguna.
Aunque el término humanismo secular aparece antes de 1961, ninguna organización existía específicamente para abordarlo, hasta que Paul Kurtz y otros fundaron el Council for Democratic and Secular Humanism (CODESH) en 1980. El nombre expresa la oposición al no teísmo totalitario como los que hay en el mundo comunista. CODESH publicó A Secular Humanist Declaration, sucesor de Humanist Manifesto II (1973). Free Inquiry se lanzó a finales de 1980, publicando el texto íntegro de la Declaración en su primer número. En 1996 CODESH acortó su nombre a Council for Secular Humanism, la caída del comunismo hizo el término “democrático” innecesario. En 1999 el Consejo publicó el Humanist Manifesto 2000, la última declaración de la posición secular humanista.

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